A ver, tampoco está tan tenebroso por aquí, podría ser bastante peor, aunque se siente el lado oscuro de la fuerza rondando.
La excusa
Hace unos meses quería cambiar unas lámparas de iluminación indirecta que yo mismo había armado con un par de LEDs y unos tubos de cartón, quería que fueran un poco más flexibles en cuanto a los colores que podían mostrar; aparte, quería que fueran un poco más elegantes dentro de lo posible, digamos que el cartón no es el material más noble.
Por algún motivo, ni siquiera me molesté en buscar alternativas comerciales disponibles, supuse desde el principio que mi situación era un poco específica.
Para que la idea quede un poco más clara, necesitaba un par de cosas de estas lámparas:
- Que se vean “bien” y “elegantes”, lo cual es determinado principalmente por mi cuestionable sentido del gusto y de la clase.
- Que puedan ser fabricadas, en su totalidad, en casa.
- Que alumbren con luz de colores, no únicamente blanca.
- Que estén diseñadas para ser pegadas a una superficie, asegurarlas con tornillos estaría bien como opción pero necesito adherirlas.
- Que sean compatibles con WLED, que es un webserver de control de LEDs NeoPixel, no necesariamente una nueva tecnología de televisores.

La primera versión, la que está entrando en jubilación, sólo cumplía, en su totalidad, con los requerimientos 2 y 4 y con el primero de forma peligrosamente parcial; además, había escogido LEDs demasiado potentes para este uso y el calor generado por ellos había derretido un poco los soportes impresos que los sostenían. Era tiempo de una renovación.
Fue fácil decidir que serían lámparas impresas tridimensionalmente, al fin y al cabo creí que podía diseñar unas piezas de baja complejidad sin demasiados problemas y que en unos días el proyecto podría estar terminado. Creo que no estaba particularmente cerca de tener razón.
Con la ayuda de Blender —cuyo uso no recomiendo mucho para piezas mecánicas o del ámbito de la ingeniería, para eso mejor algo como Fusion— llegué a un diseño con el que estaba conforme. Si todo salía bien el diseño permitiría el cumplimiento de todos los requisitos.
La idea es simple, es un conjunto de cuatro piezas:
- La parte de color naranja es la principal, una de las que van ancladas a una pared o columna y ofrece algunas opciones de manejo de cableado pero, sobretodo, soporte para dos segmentos cortos de tiras LED; 7 módulos LED WS2812B por lado con una separación de 1 cm, más o menos.
- La parte de color morado es la pantalla, la cual impide el paso de la luz hacia el frente y los lados.
- Las partes superior e inferior de color verde son los los difusores, que se encargan de suavizar la luz emitida por las tiras al ser impresos en filamento transparente.
- Las partes azules son una representación de las tiras LED con fines estéticos.
Con todo listo copié los archivos a una tarjeta MicroSD que puse en mi queridísima y veterana Ender 3 para imprimir la pantalla. 12 horas y media era lo que demoraría la pieza en estar lista y lo que demoraría yo también en saber si finalmente mi diseño servía para algo, así que la dejé imprimiendo y me fui a la cama.
La mañana siguiente (sí, aparentemente duermo 12 horas) no iba a ser la más grata de mi vida, lamentablemente. Lo que encontré fue algo tristemente muy similar a esto:

Después de todas las obvias preguntas que me hice al ver semejante abominación en la impresora, ninguna con una obvia respuesta en ese momento, hice varios intentos más cambiando casi todo lo que se puede cambiar en este tipo de procesos. Cambié la configuración del slicer que usaba (Cura), nada; cambié de slicer, nada; recalibré la impresora, nada; usé un filamento diferente, nada.
No importaba qué ni cuánto lo cambiara, la impresión resultaba igual o peor que en la fotografía anterior.

La Ender 3 me ha acompañado bastante bien y me ha ayudado mucho a aprender sobre la impresión en 3D, es una máquina de potencial bastante decente por el precio, pero claro, el potencial no siempre se traduce en realidad. Tiene problemas de confiabilidad y hay que estar muy atento a todas sus necesidades antes de que pueda ser un artefacto de simplemente prender y usar. Requiere una cantidad de trabajo no menor.
Sin embargo, su enorme popularidad no miente, era, en sus buenos años, la impresora para comenzar.
Aún teniendo en cuenta que la tengo desde 2018, llevaba unos meses queriendo hace un pequeño upgrade pero no lograba convencerme. No era estrictamente necesario, pocas veces lo es, no imprimo 3 piezas por día como para que se vuelva algo obligatorio comprar una máquina más capaz (y vaya que han aparecido varias de esas en estos años), pero decidí tomar este pequeño desastre como una señal para apretar finalmente el gatillo e ir por una impresora superior.
En los meses que llevo coqueteando con la idea de comprar una nueva he estado viendo y leyendo mucho sobre el estado actual del mercado y una marca (y una impresora en específico) llamó mi atención poderosamente: Prusa.
Para ser más concreto, me emocionaba la idea de ser el dueño de una MK4S, tiene una pinta excelente, es rapidísima, confiable, puede ser operada remotamente y, lo mejor de todo, es de código abierto.

Okay, okay, ya sé, no, Prusa técnicamente ya no produce impresoras de código abierto, por lo menos no en su totalidad, pero muchos de los componentes tanto de hardware como de software sí lo son; aparte, no requieren una cuenta o conectarse con sus servidores para usar la impresora. Además de eso, ha sido un agente importante en el desarrollo de la escena de la impresión 3D tanto como hobby como en ambientes más profesionales, así que le debemos de alguna manera algunas de las innovaciones que hoy en día son moneda común.
Y por si todo eso fuera poco, el color de acento de sus productos es un naranja muy sexy. No sé, para mí eso suma puntos.
Bueno, tomada la decisión, sólo era cuestión de ir a la página y verificar si hacían envíos a mi área. Ja.


Y todos esos dólares no toman en cuenta el proceso y costo de desaduanaje, el cual podría incrementar el total hasta en 20%, dependiendo de cómo se apliquen las reglas tributarias. Creo que son precios un tanto difíciles de justificar.
Una vez descartada la Prusa…
Bueno, después de matar la Prusa, como diría Karol G, era momento de mirar hacia otro lado. Lamentablemente, o quizás no tanto, la siguiente mejor opción era una Bambu Lab A1.
Según mis averiguaciones, una de las mejores impresoras del mercado en el segmento de entrada: rápida, precisa, confiable y, sobretodo, barata (comparada con sus rivales, claro).
La A1 tiene varias ventajas frente a la MK4S, como el hecho de venir de fábrica con una cámara (que va a menos de 1 fps y cuyo feed sólo es observable a través de las apps de Bambu Lab, eso sí) y una pequeña lámpara, ser más fácil de ensamblar, tener una comunidad aún más grande aunque quizás no tan técnica y ser significativamente más barata. Definitivamente facilitan la toma de decisiones.
El único problema real era la compañía detrás de tan buen producto, Bambu Lab, y no porque esté llena de malos profesionales (se formó originalmente a partir de un grupo de extrabajadores de DJI, después de todo), si no porque a inicios de este año decidieron llevar a cabo una jugada bastante desleal con sus usuarios y estuvieron a punto de requerir marcas de filamento específicas y hasta suscripciones para usar ciertas funciones de sus impresoras, entre otras cosas. El asunto fue bastante discutido en ciertos espacios de internet y la empresa hizo algunos cambios significativos a su plan en respuesta, aunque el panorama sigue sin pintar demasiado bien. En este artículo de The Verge explican bastante mejor que yo el problema.
Aún así, no deja de ser un gran aparato; claro, en contraste a cómo maneja Prusa estos menesteres la diferencia es grande y hasta desagradable, pero en realidad no están haciendo nada que no haga la gran mayoría de empresas que proveen servicios atados a sus productos, como empresas de lavadoras, hornos microondas, teléfonos o autos. Para la gran mayoría de personas, incluyéndome, no es un verdadero problema que haya que crear una cuenta o descargar un programa específico, pero para un puñado eso se siente como una suerte de invasión, especialmente en un rubro en el que históricamente el conocimiento, el código y hasta el hardware se han compartido de forma tan abierta.
Es evidente que la impresión 3D ya no sólo les es accesible e interesante a unos cuantos y las impresoras están alcanzando el nivel de commodities.
Aún después de toda esa queja decidí que no era tan mala idea ir por una A1. Me sentía un traidor, claro, pero las necesidades (y la comodidad) muchas veces pueden más. Era hora de la prueba de fuego, el proceso de envío. Ja.

Bambu Lab tiene tiendas oficiales para otras regiones, más específicamente en Asia, la Unión Europea, Reino Unido, Australia, Canadá, Japón y Corea del Sur, pero nada de América del Sur. Al igual que con el costo de envío de las Prusa, consecuencias de vivir en el tercer mundo.
Menos mal tienen listas de distribuidores autorizados en regiones donde no están presentes de manera oficial y encontré una tienda en mi ciudad. Al final pagué menos por la A1 incluyendo el sistema de filamentos múltiples de lo que habría pagado por la MK4S sin ensamblar y sin dicho sistema. Una locura.
Ahora sí, juguete nuevo
Era hora de jubilar a la entrañable Ender 3 y darle paso a la juventud, al ímpetu, a la sangre nueva. ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra! Así era, ¿no?


Para dejarlo claro, la A1 tampoco vino armada, no del todo por lo menos, literalmente son dos o tres piezas grandes que se juntan con algunos tornillos y ya está. Es un proceso que debería demorar menos de 30 minutos, probablemente. Es más, para dar un poco más de contexto, demoré bastante más desarmando la Ender 3 que armando la A1.
De todos modos, dejo por aquí algunos videos, tanto del desarmado de la antigua como del armado de la nueva.
¿la diferencia? El día y la noche. La A1 no sólo es más rápida, bastante más rápida, entre 3 y 4 veces más en condiciones y configuración estándar, si no que también es más confiable y por fin puedo enviar modelos para imprimir “a través del aire” y no tengo que acercarme necesariamente llevando los archivos en una tarjeta de memoria. También es bastante sexy, más que la MK4S inclusive.
Lo único que me resulta un poco raro es que al momento de ordenarle que imprima algo, en la etapa de precalentamiento y preparación el ritmo al que consume energía supera los 1000 vatios momentáneamente, como se puede ver en la siguiente imagen, pero luego todo dentro de lo normal.
 con ayuda de un [S31](https://sonoff.tech/products/sonoff-s31-s31-lite-compact-design-smart-plug-with-energy-monitoring-us-type?variant=46172683141361). Tasa de consumo energético a lo largo de una impresión de unos 60 minutos. Gráfico generado en Grafana con ayuda de un S31.](https://cdn.inobtenio.com/img/posts/dark-side-3d-printing/a1_power_g.png)

No tuve oportunidad de medirlo, pero por lo que pude leer, el consumo energético medio de la Ender 3 en una hora es de unos 0.12 kWh, por lo que la A1 y sus 0.15 kWh estarían un 25% por encima. Considerando que para una impresión cualquiera ésta última puede demorar un 66% menos, terminaría siendo hasta 150% más eficiente que la Ender 3 y con mejor calidad. Una diferencia abismal.
Claro, si tomamos en cuenta el importante spike energético al inicio de la impresión en el caso de la A1, cuanto más filamento se imprima, más eficiente terminará siendo, ya que ese pico es menos representativo mientras más tiempo pase. En comparación, si la impresión hubiera tardado 30 minutos en vez de 60, la A1 habría resultado “sólo” un 100% más eficiente.
Pero ¿recuerdan que había comprado el combo que incluía el sistema de filamento múltiple? Era hora de armarlo, quería poder usar PETG como interfaz de soporte al momento de imprimir con PLA, que es casi siempre, es una combinación que ha probado dar buenos resultados cuando se trata de separar los soportes de las partes importantes de los objetos impresos. El problema es que no tenía espacio en mi rincón 3D para semejante soporte, tuve que buscar una alternativa. Felizmente, @arzhanglotfi en MakerWorld hizo un remix de un modelo original de Bambu Lab para anclar el módulo a la parte superior de la impresora, ocupando espacio extra sólo en el eje Z y le quedó de rechupete.

Ahora sí, con todo en su sitio, me puse a imprimir unos clips para gabinetes de servidores para colgar algunas cositas ligeras, así como unos pequeños ganchos para colgar juguetitos en las repisas, todo sin sobresaltos.

De vuelta a la lámpara
La pieza más grande demoró un poco menos de 4 horas (en vez de 12 en la Ender 3) en ser impresa y quedó bastante bien. No libre de errores, sin embargo.
Debí haber previsto que una pieza de base tan amplia y plana para evitar la ligera curvatura que se formó abajo, pero después de eso todo excelente.

Y más o menos así se ve en funcionamiento:
Esta nueva versión otorga una flexibilidad importante debido al uso de WLED como software de control, puedo escoger entre decenas de efectos y hasta existe la posibilidad de usas estas lámparas como una extensión de mi propia versión de Ambilight para iluminar las columnas con los colores de las imágenes que se reproducen en la tele en todo momento. Exquisito.
Todo bien, todo lindo, pero con cierta frecuencia se pueden apreciar unos destellos que arruinan la experiencia. En el video, en unos pocos segundos, se puede apreciar un par, pero a lo largo del día son innumerables y la situación empeora cuando se usa efectos con mayor dinamismo. En el caso de un color estático la cantidad de destellos por unidad de tiempo se ve reducida considerablemente.
Tengo una idea (o quizás un poco más que eso) de lo que puede estar sucediendo, así que mi configuración de WLED debe cambiar para deshacerme de tan molesto fenómeno.
Por el momento, una solución mínimamente elegante parece requerir una pieza que más o menos luce así por detrás:

Pero el proceso será descrito en detalle, cual youtuber, en un próximo video.
Entonces, ¿pertenece realmente la A1 al lado oscuro?
Bueno, sí y no. Por supuesto, hubiera preferido conseguir una Prusa MK4S pero, como expliqué más arriba, el precio y las complicaciones en la importación hicieron que mirara hacia el mercado local y optara por una A1. ¿me arrepiento? Yo diría que no y no con poca convicción.
Si bien Bambu Lab tiene políticas algo restrictivas y volubles, la impresora no deja de ser fantástica. Es cierto, en cualquier momento pueden quedar en bancarrota o apagar sus servidores y yo ya no podré enviar archivos para imprimir desde mi teléfono o ver desde cualquier lugar el estado de una impresión en tiempo real (o la convierten en una característica de pago), quizás un día un par de personas encargadas de cierto tipo de decisiones despiertan de mal humor y deciden que, ahora sí, no dejarán que se use filamentos de terceros en sus impresoras o tal vez sufran en algún punto de una filtración de datos privados de los usuarios, no lo sé, pero todo eso no los hace peores que compañías gigantescas cuyos productos usamos a diario y cuyos potenciales (o actuales) problemas ni siquiera entran en la consideración al comprarlos.
Además, existe el LAN Mode que, claramente, no es igual de conveniente pero es bastante más seguro, privado e independiente de la empresa. La impresora puede funcionar tranquilamente sin una conexión a internet pero se pierden características que la convierten en una mejor herramienta o, por lo menos, una más fácil de usar. He ahí el asunto, en el trade-off entre conveniencia y control.
Mi punto es que podría ser mejor pero tampoco me puedo quejar demasiado, no todo puede ser (y no es) tan open como me gustaría, pero es un modelo totalmente válido y ciertamente mayoritario. A veces hay que intentar jugar un poquito más de acuerdo a las reglas y quejarse un poquito menos.
Recomendada ampliamente. Por unos 500 verdes (maldito impuesto del subdesarrollo) difícilmente se encuentra algo mejor.
Desde luego, todos los modelos mostrados en este artículo sí son libres y están disponibles para descarga y/o modificación en GitHub.
